Navaja de dos filos

La práctica de las peleas de gallos, aunque controversial, está arraigada en diversos países alrededor del continente. Aunque amada por unos y rechazada por otros. La realidad es que es una tradición que es parte de la cultura de muchos pueblos de la región. Ilegal en unos, legal en otros, esta actividad existe. Y en Nicaragua no es una excepción, esta actividad es seguida con pasión.

Es un domingo cualquiera en Nicaragua, hoy es buen día para ir a la gallera.

Se comparte entre botellas de ron y cerveza, entre el humo del cigarrillo y el olor de las comidas tradicionales, al filo de la navaja, los gallos baten sus alas en el aire y tiran con sus navajas en un salto de lucha.

En la arena el animal vencedor domina al animal derrotado ya sea hasta la muerte o hasta que el contrincante no pueda pelear más.

La sangre hierve, el ambiente crece poco a poco. Entre los gritos y las apuestas, la atmósfera se llena de emoción. La tensión y la adrenalina son tales que se puede cortar el aire con un cuchillo.

La emoción es tanta que a veces se sale de control, ya sea que al calor del combate, o por que el dueño de uno de los gallos no acepte los resultados del referee. Sin embargo, la tarde continúa, las botellas se comparten entre los amigos.

La noche cae, las peleas siguen hasta tarde y sin embargo el ambiente no se apaga.

Todos los Domingos, casi en todo el país, cientos participan de una actividad que es parte de la vida de muchos pueblos tanto en Nicaragua como en gran parte de Centro América, México, el Caribe y Asia.

Texto por Néstor Baltodano

Néstor Baltodano
Priscilla Mora Flores
Publicado por Colectivo Nómada el 27 de Diciembre del 2008.
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