Fotos a Ciegas parte I
Suena el portazo metálico en un vacío a media luz.
Le digo al nuevo —cuénteme, ¿qué es lo que tiene el paciente?, y él me responde: No habla español…¡NI HAO!
Todos reimos y su cara sonrió, como solo los chinos de Madrid lo hacen…
Ya somos cuatro los tripulantes en la Limo. Todos hijos de la tierra de nadie.
A oscuras los colores se apagan, la ciudad se mueve igual pero somos estatismo puro, prisioneros del tiempo, palabras que se entienden a medias, con un español malhablado. La mezcla de colonias abruma, el calor castiga y la preocupación convierte todo en una foto abstracta, casi invisible.
—Esta es mi última hermano—dice Bolivia
Tiene una herida en su pierna izquierda, un síntoma de qué tan fea era su situación.
—Ya tengo una carta de expulsión y dos detenciones en mi contra.
—De esta no me escapo
—No tengo ni a quién llamar
—Joder macho…
El calor se intensifica así como el paisaje de la ventanilla en la Limo: las putas de Montera, caminando en tacones y sus bolsos repletos de malas palabras, eran la escena perfecta para terminar de arruinar nuestro dia.
—Qué hijos de puta por qué no les dicen nada a estas rumanas— dice Bolivia
—Por eso, por que son putas— le digo
—Su chulo debe tener los papeles en ley
—Es que a ellas todos los policías las conocen-dice Bolivia
—Que son racistas los cabrones ¿ven algún blanquito aquí dentro?—dice Bolivia
Mi orgullo sudaca se envalentonó, agradecido por el bronceado salvaje de camionero que me habia dejado la fotografía de calle.
NI HAO mueve sus ojos hacia la ventana, hacia los bolsillos, sus zapatos, la puerta, el piso, el techo, sus manos, dialogando un código para si mismo, pero que a fin de cuentas todos entendiamos.
Mis ojos hacen click por lo menos cada minuto y disparan a pura inercia, una enfermedad que padecemos cuando la costumbre se hace un hábito profesional. Con un 18 mm me bastaria para poder hacer lo mio, si tan solo la tuviera en mis manos…¿seré afortunado? o ¿será esta situación una gota más de mi nube negra?, pues nada, a jugar mi última carta y bailar con la mala suerte es lo que queda.
—Mi nombre tiene que salir en primera plana— dice Ecuador luego de contarme que intentó escapar refugiándose en el MC Donalds de la esquina; pero los encubiertos son rápidos y tienen el ojo anti-sudaca bien entrenado.
Ha pasado ya una hora y el hombre calvo de la esquina es cada vez menos persona y más una estatua. Bangladesh, cual pintura renancentista hubiera sido todo un ícono en esa época, solo estar sentado e inmóvil hacen que los segundos se hagan horas en la Limo.
—¡COÑO, PERO QUÉ PASA!
—¿POR QUÉ ME FALTAN EL RESPETO ASÍ?
—¡EN MI PAIS NUNCA LOS TRATAN ASI!!!!
Unas manos morenas gigantes se agitan sosteniendo una bolsa del Corte Inglés; se mueven con una violencia extrema y se hace escuchar la discusión, disparando palabras como una AK-47, era el último tripulante, Cuba.
—Tomar por culo a estos policías de mielda hermano, son tres y con dos movimientos me los hubiera tumbao, a mi no me conocen, a mi ni la policía cubana me la ha visto.
—¿Qué tal el Corte Inglés?— le digo.
—¿Ah?
—Nada helmano, llevaba unos habanos para unos amigos.
Jodeeé macho
—Son unos hijos de puta.
Sus ojos encendidos palpitan como una bomba de tiempo, moviéndose de pura indignación. Su cuerpo se infla respiro a respiro. Nosotros esperamos el estallido.Si no lo hace solito serán los policías con sus bastones, pensé.
Los insultos rebotan en nuestra pequeña Limo a dos palabras por segundo.
—España es una mielda,como la estan viendo mal con el curro nos quieren todos afuera,son unos insensatos, en Alemania viví, nunca me pasó esto, yo me los tumbo a los tres, a mi no me conocen…crisis por allá, crisis por aca… Sus palabras se desinflan en el calor.Yo por mi parte, dentro del bullicio entro en trance, imaginando el momento en que decidí ir por un corte de pelo a Montera, buscando un cambio total (y vaya cambio) cuando un tipo de jacket, pelo militar y placa en mano me sujeta del hombro:
—¡Alto!
—¡Saque sus papeles!
—Oficial yo…
—Nada, saque sus papeles
—Están aquí cerca
—¡¡Coño!! sus papeles
Saco mi cédula y noto que no servía ni de papel higiénico
—Suba y entregue su móvil…
Se enciende la sirena, parece que nos vamos.
Al parecer no estamos solos, dos sirenas más cantan atrás, son la Niña y la Santa María y quién sabe con cuantos huéspedes más.
Esto va a ser un encuentro como el mundial—pensé
—Vamos pa la Latina— dice Cuba.
—¿Tendrán tapas o bocadillos?— dice Ecuador.
Reímos por no llorar
—A ustedes mañana los sueltan— dice Bolivia.
—Seguro no a todos, el chino y el calvo la tienen bien fea — dice Ecuador.
—¿Dijiste algo de tu pierna?— le pregunto a Bolivia
—Fue lo primero que hice, pero me quitaron las medicinas
—Coño que son malditos los hijos de puta— dice Cuba
NI HAO en medio conflicto idiomático, mueve sus ojos de los rostros a los gestos, de la puerta a la herida, de la ventana a la bolsa; sus ojos hablando en chino, en búsqueda de una cura para esta situación.
Mis ojos encuadrando, material fotosensible, enfocan en Bangladesh con su mirada perdida en la pared gris, como apreciando su regreso. Bienvenido por su familia y su nuevo trabajo mal pagado. Dos clicks bastan aunque no existan, porque hay fotos que nada más se viven y son las mejor recordadas.
El silencio nos abruma y fue la canción mas melancólica que he escuchado, sus notas eran los rostros de mis colegas, donde pasaba la luz por la ventanilla cada vez más rápido, cada vez más tristes…
En la limo, tierra de nadie, enclaustrados en una caja oscura que se mueve y ver la gran ciudad reducida a una ventana de veinte centímetros, pensé lo difícíl que era ser nadie.
Hemos llegado.
Texto por Adrián Arias










