Hellen de noche
Hellen me cuenta que lo que más le da asco son los olores fuertes, como los hombres que usan mucha colonia.
La primera vez: asco total.
Con una prima de puente, paso de ser vendedora ambulante a prostituta, de niña a madre adolescente, de miedosa a valiente, sobre todo valiente.
Un amigo me acompañó a recorrer “la mala noche” en busca de alguna trabajadora sexual, para entrevistarla. Hellen fue la que llamó mi atención, por inocente, sencilla, porque era la que menos llamaba la atención de todas y todos los que habitan la calle de noche.
Al detener el automóvil, Hellen y su compañera de trabajo, ya mayor, se asomaron. Nosotros, aparte de ser 2, no sabíamos que se dice en estos casos, “Cuánto es?” sonaba tan frío. Ellas mismas comentaron que eramos dos, y que el “show” costaba 30 mil colones.
De camino Hellen nos dijo que prefería ir al Motel que ella siempre va. Esto se supone por seguridad de ella, aunque una vez un tipo drogado y grande se puso violento, no la dejaba salir del cuarto y la gente del Motel le preguntó al tipo, y no a ella, si había algún problema… la persona sin cara que cobra a través de la puertita secreta no le ayudó, y ella tuvo que arreglárselas para huir, sola.
Sola.
Cuando entramos a la habitación ella y yo (mi amigo se quedó en el garaje), ella comenzó a desvestirse, y sus pechos… ví que estaba embarazada, eso no me lo esperaba.
Ella tenía 5 meses de embarazo, y yo 4. A ninguna de las dos se nos notaba a primera vista. Cuando ella se desnuda y el cliente le reclama que está embarazada, ella les contesta que no le preguntaron antes, y de todas maneras tienen sexo.
Este es el tercer hijo, el primero vino a sus 17 y ya Hellen tiene 23 años. Hellen es una de las tantas mujeres que se casan con desconocidos, para qué estos obtengan sus visas, y ellas ganarse unos 20 mil colones. Le gustan los nombres arabescos para sus hijos, porque su “marido” es árabe.
Dice que no le gusta montarse en carros con más de una persona, pero también hay una regla… la primer salida nunca se desprecia… por eso se montó con nosotros.
Muchas veces la quieren llevar a casas de habitación, muchas por la zona de Santa Ana y Escazú, pero ese tipo de trabajo es arriesgar la vida. “Yo siento cuando alguien no me quiere para hacerlo sino para la maldad, siento la mala vibra” -dice Hellen.
Su madre cuida sus hijos mientras ella trabaja 2 noches por semana. Con lo que gana logra mantenerlos bien económicamente.
Por ellos es que lo hace.







Qué fuerte, quiero leer más, ¡¿hay más?!
Sola, en eso resumo su estatus en la sociedad.
Gracias Priscilla y Nómadas por mostrar desde una perspectiva real
estas situaciones de la vida.
Saludos