Capítulo III: Las bestias
Fotos: Colectivo nómada
El verdadero horror yace en lo que ni las bestias harían por gusto.
Un ser vivo deja de serlo en el momento en que es condenado a dejar de existir. Existe una subdivisión de linajes para los animales donde el ser humano se auto coloca por encima de todos. En afán de darle continuidad a su pequeño mundo particular, siente placer al observar su creación, un mundo artificial y cautivante. Mira a través de un cristal y aunque se sabe único e inmortal siente envidia de todo eso que gracias a él ahora es eterno. Necesita ser parte de ello, pero ¿cómo lograrlo?
La conservación del reino animal no está cifrada en el ocaso de todo lo que existe.
Texto por Jenny Cascante






