25 al sur de Bomba La Primavera
Pasear en el periplo citadino es confundirse entre estructuras e interpretaciones cuasi fílmicas. El leitmotiv de la cinta; un escapar intencional al destino disfrazado de cotidianeidad aletargada. Tropezando aturdidos entre las chingas de cigarro y la risa con hipo del cuida-carros residente.
Como en alguna historia escrita por Dante, nos recibe la portezuela vigilada por un encargado más serio que formal. Que las identificaciones, que luego la revisión de bolsos y cualquiera pensaría que entrábamos en una zona de riesgo nuclear. Nada más acertado. Aquí solamente la luz del día logró colarse por un espacio improvisado cualquiera, nadie entra sin la autorización implícita que otorgan los custodios de turno.
Caminamos por un pasadizo mudo y estrecho volteando atrás a riesgo de convertirnos en estatuas de sal. Adentro, la barra; artículo ornamental diurno. Más allá, la gente, sillas y mesas que suelen sostener almuerzos ejecutivos, ahora llenas de cervezas heladas. Una pista vacía, llena de no-bailarines que bailan, sudor, gratificación física y una devoción palpable aún sin santos ni velas. La película de terror japonesa protagonizada por los pasantes del momento; medias hasta las rodillas, pantalones ajustados, el peinado de moda, camisetas de colores, chicles bomba, Converse y Vans. Nadie percibe las goteras ni las manchas irregulares de las paredes, el sitio las esconde y simplemente no existen.
Contemplamos la cúspide de la trama y es ahí donde nos vamos en la tira; de lejos o de cerca, el contoneo, más que inevitable, es obligatorio. Como si fuera el marco de una pintura postmoderna, el movimiento contrasta con la apática inercia exterior poblada de carros parqueados. Todas las miradas chocan entre sí como las bolas de la mesa de pool aledaña.
Pocos lo notan, pero los minutos van cayendo como en aguacero vespertino mientras los cambios súbitos de ritmo son poseídos por un calor característico del trópico. Afuera, el invierno y el frío se asientan en los caños. ¿Esta es la escena de cierre? Definitivamente no. Final abierto, que llaman.
Texto por Jenny Cascante





















simplemente la redacción está deliciosa.. las fotos ni para qué se digan..
genial! Exitos! (:
Lindas fotos. Buen lugar, el que se roba el tiempo.
muchas gracias ronald y ernesto por visitar, leer y opinar :)
Los detalles siempre estan al acecho, buscando ser encontrados por un ojo curioso. Excelente trabajo.
Muy bueno el texto y las fotos.
sí. talvez el prestar más atención nos causaría alguna que otra sorpresa.
“…el sitio las esconde y simplemente no existen.”
Siempre he pensado lo mismo. Creo que esto nos pasa en todo lado y con todos esos detalles escondidos.
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