Capítulo VI: Los finales

La última exhalación de vida se encuentra con el recuerdo de lo que fue.

En el término de los tiempos es posible que el ser humano condone las reminiscencias de su pasado. El afán coleccionista, la búsqueda de espacios propios y la pseudo preservación de las pertenencias dejaran de tener sentido cuando ya nadie forma parte de la concurrencia, se cumple el ciclo que alguien escribió en algún momento histórico: polvo somos y a él regresamos.

Los límites que se fijaron involuntariamente al fin son alcanzados.

Texto por Jenny Cascante

Publicado por Colectivo Nómada el 23 de junio del 2010.

Capítulo V: El coleccionista

El hombre se apropia de todo lo existe para determinar su propia existencia.

La amalgama de objetos no discrimina tamaño ni antigüedad. La belleza de las cosas muertas se refleja en la utilidad que tuvieron en su vida activa. La requisa de los objetos no escatima oportunidades, ni siquiera el encuentro innecesario de la experiencia con la idealización. Un coleccionista que se precie de sus facultades se vale de la inmediatez de sus decisiones: para validar una acción es necesario adueñarse de otra.

La preservación de las especies no existe, la recreación sí.

Texto por Jenny Cascante

Publicado por Colectivo Nómada el 22 de junio del 2010.

Capítulo IV: Taxidermia

Arte moderno: algo será real si está en exhibición permanente.

Para admirar la naturalidad de un cuerpo inerte no siempre es necesaria la observación prolongada del medio en el cual solía desenvolverse. Por ser la imaginación una herramienta esencial para el taxidermista, la determinación idílica de los sentidos contrasta con la explotación anatómica de lo que se supone debe ser. La recreación se convierte en lo único que existe, la captura eterna de un momento materializado en moldes de poliuretano cubiertos por piel.

El hombre recrea a la vida mediante la muerte, de esta manera la preserva para siempre.

Texto por Jenny Cascante

Publicado por Colectivo Nómada el 20 de junio del 2010.

Capítulo III: Las bestias

El verdadero horror yace en lo que ni las bestias harían por gusto.

Un ser vivo deja de serlo en el momento en que es condenado a dejar de existir. Existe una subdivisión de linajes para los animales donde el ser humano se auto coloca por encima de todos. En afán de darle continuidad a su pequeño mundo particular, siente placer al observar su creación, un mundo artificial y cautivante. Mira a través de un cristal y aunque se sabe único e inmortal siente envidia de todo eso que gracias a él ahora es eterno. Necesita ser parte de ello, pero ¿cómo lograrlo?

La conservación del reino animal no está cifrada en el ocaso de todo lo que existe.

Texto por Jenny Cascante

Publicado por Colectivo Nómada el 18 de junio del 2010.

Capítulo II: Longitudes

El silencio inunda escandalosamente cada espacio (in)habitable.

Los desplazamientos ambiguos se valen de medidas absurdas: la extensión de las partes dispares del cuerpo, el número de pasos entre dos puntos inciertos, o la distancia que hay entre los dedos de los pies. el ser humano disfruta simulando las fuerzas de la naturaleza; tormenta en un vaso de agua, captura de organismos en formol. Eternamente ignorante y permanentemente aislable: la quietud de las colecciones involuntariamente desaparecidas.

¿Se mueven los recuerdos? o mejor dicho, ¿a quién mueve el recuerdo?

Texto por Jenny Cascante

Publicado por Colectivo Nómada el 16 de junio del 2010.

Memorias de un veterano de guerra

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Foto: Odrec

Lo mas asqueroso de ir al baño en el pabellón de quimioterapia, no es encontrarse orina o heces de colores inimaginables, no es el vómito de otro paciente, o encontrar papeles higiénicos llenos de mierda con sangre, lo peor es ver por la ventana y encontrarse una tarde hermosa, mientras uno esta encerrado en esa prisión en la cual te estan curando, pero en vez lo que se siente es lo contrario, parece que te estan castigando por ninguna razón con los peores dolores físicos que un humano puede aguantar; aunque no todos lo resisten, aproximadamente seis amigos míos murieron en ocho meses, y tras de eso ver la hermosura de la tarde te destroza, por que no sabes si talvez lo que te toca es morirte como ellos y jamás volver a disfrutar lo que es estar tranquilo.

Caminando en un dia soleado con algún ser querido riendo y gozando de la puta vida…eso es lo mas asqueroso de estos baños.

Publicado por Colectivo Nómada el 15 de junio del 2010.
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