En la noche hay luz

[smooth=id:5;]

¿Un desfile lumínico-nocturno? La sola mención despierta, a priori, más emociones que interrogantes. Tratándose de una actividad multitudinaria, la oscuridad es lo de menos. Algunas incoherencias son entonces vistas como bases del sentido común; es posible y, por demás, necesario esperar hasta doce horas sobre la calle con tal de guardar un espacio en primera fila para el desfile de bombillas y bengalas. Después de todo, las personas se agrupan en pequeñas manadas según dicta el instinto arcaico y el sentido de territorialidad es algo inherente en el ser humano desde siempre.

Aquí la luz como ente es el fundamento primordial. La energía electromagnética radiante es mágicamente convertida en una carroza, una princesa, un bufón en zancos: justamente la corporalidad que amerita la situación.

Las voces se ven iluminadas por los flashes adyacentes y el mantra de ocasión es la solicitud repetida y expresa de los asistentes para con quien sea porte una cámara durante el cortejo: “¡foto foto aquí!”

La luz no es el único espectro. El abanico de vendedores ambulantes favorece el efecto de refracción perfecto para la época. Oscilando desde gorros de colacho y bufandas hasta carne asada y dulces de incierta procedencia, ciertamente la flora intestinal vela por nuestro bienestar una vez más. De igual manera, no puede faltar el espíritu de la navidad reforzado por alguna que otra sustancia espirituosa que intenta justificar las conductas impropias mediante la profundización de tonterías. Las emociones siguen aterrizando como en bombardeo, talvez no tan fuerte y evidente como la senda publicitaria que se experimenta alrededor de una semana antes del festejo pero igualmente difícil de ignorar.

El trópico es generoso; en lugar de nieve y penetrante frío, regala lluvia. Aún así, nadie pierde la compostura, ni el lugar que guardó horas antes. La autocompasión no figura dentro de la línea afectiva programada para esa noche, mucho menos el desdén hacia la demostración comunal refulgente.

Con el pasar de las carrozas, bandas y personajes, las luces se van viendo reposadas, la gente… no tanto.

Ver Foto-Ensayo

Texto por Jenny Cascante


Etiquetas:
Publicado por Colectivo Nómada el 28 de diciembre del 2008.

Navidation

[smooth=id:4;]

Navidad, navidad de artefacto, compre sus fiestas, regalos enlatados, en bolsa plástica, envueltos en papel de regalo sin envolver, se los puede llevar puestos o comérselos de un bocado. Mire que lindas las luces que colgaron de los árboles. Venga, pase, compre siéntase feliz, disfrute los momentos con la familia, esa a la que no vemos nunca.

Ojalá este artefacto de la navidad no nos aplaste de pronto y quedemos medio ahogados entre los papeles de regalo o en la borrachera de alguna “navidad sin ti”.

Talvez no importe tanto cuanto compre, cuanto le regalen, cuanto coma, o cuanto tome, solo por favor no maneje borracho. Felices Fiestas.

Texto por Mariana D. Sáenz


Publicado por Colectivo Nómada el 25 de diciembre del 2008.

La fotografía como un lenguaje multifacético

[smooth=id:3;]

La fotografía ha demostrado ser una de las vertientes artísticas más multifacéticas de la historia, en parte, por las diversas funciones que le ha otorgado la sociedad. Su capacidad de reproducirse masivamente nos permite registrar variedad de momentos y situaciones cotidianas que sirven como testimonio a una serie de rituales, utilidades e intereses que registran escenas humanas escritas en el tiempo.

La fotografía se ha integrado a nuestras ceremonias familiares cual custodia de nuestros recuerdos; todo queda registrado en la escena fotográfica: bodas, bautizos, fiestas de quince años y hasta la foto con el amigo borracho o las, ahora, clásicas fotos para Hi5. Hemos desarrollado la necesidad de mostrar lo sucedido, de inmortalizarlo y de permitirnos la exploración de diversas propuestas estéticas con el fin de obtener una imagen cargada de emotividad.

Por su cercanía con los eventos, el poder para desmentir o legitimar algo es muchas veces otorgado a la fotografía que, como prueba o evidencia, adquiere el peso de “la verdad” u “objetividad” a través de vertientes como el fotoperiodismo o la fotografía criminológica que buscan lo legítimo y comprobable. Sin embargo, en cualquier situación, hay cientos de probabilidades dentro de un encuadre, por tanto la subjetividad asienta en tierras movedizas la ideología del hecho comprobable, dejándonos con la duda de realidades que involucran la mentira como un cómplice inevitable.

Con lo anterior abordamos la delgada línea que divide lo real y lo ficticio. Cuando vemos nuestra imagen en un documento de identificación, encontramos que la imagen trasciende los elementos visuales para convertirse en una representación de nosotros mismos, cosa que también sucede, por ejemplo, en el ámbito de la fotografía pornográfica. Aquí los fotografiados dejan de ser una imagen para convertirse en algo “real” y capaces de seducirnos con una mirada de reojo o capaces de involucrarnos en una sensación o acto engañoso sin que dudemos en algún momento si contemplamos una imagen o una persona.

Otra de las características de la fotografía es el engaño, ese que nos lleva a creer en la ‘necesidad’ de consumir todo tipo de objetos, productos e identidades a través de los medios. De este fenómeno son cómplices la fotografía publicitaria y de moda que contribuyen a la imposición de cánones estéticos y conductas que se convierten en una especie de adicción social y que buscan repuntar el consumo reforzando prejuicios y estereotipos; la idea impuesta de que no somos lo que anhelamos ser, se escuda en imágenes perfeccionistas, esclavas de la estética y sus miles de rutas y dialectos.

A fin de cuentas ¿qué es fotografía?, ¿es un objeto seductor o una evidencia de la cotidianeidad? ¿Es la verdad, la mentira o una mezcla de ambas? Un común denominador al hablar de fotografía es que nos basamos en experiencias humanas tangibles, la fotografía es una vertiente multifacética del arte y por esto el objetivo de esta compilación de ideas personales es conocer opiniones, críticas y vivencias fotográficas para retroalimentarnos a través de la cámara y las imágenes.

Texto por Adrián Arias

Publicado por Colectivo Nómada el 1 de diciembre del 2008.

Nómada

La definición de cosa que se mueve, de ser que va en busca de algo, cazador al fin al cabo, Nómada el que deja el lugar que lo ha visto mucho tiempo para buscar, no encontrar sino buscar. Nómada el beduino que camina el desierto, nómadas estos dos ojos que toman el camino como regla, la calle como norma, el ojo como lanza. El ojo, la mirada esa que se resbala sobre las cosas, mirada, MIRIADA, el ojo sobre las cosas, buscar, cazar, un ojo detrás de otro ojo, y la maldita frase cliché de la imagen que siempre vale mas que mil palabras, ojo cazador, ojo nómada, ojo cazador, ojo que pasa encima de mi y me toma, yo nómada cazador y presa, yo cazador beduino, yo, estos ojos, la ciudad como coto de caza, la ciudad como desierto, la ciudad y la cámara, cámara ojo, cámara lanza, correr tras la presa, ser ojo, cosa que se mueve, cosa que se mueve y atrapa, no parar, correr, buscar, cazador mirada, cazador de luz, cámara, lo que ves, hasta donde alcance, da lo mismo una escalera, un hotel, el humo, la luz, la sangre nómada cazador de luz, nómada beduino cazador, la luz, la mirada, algo que huye, algo que atrapa, algo que queda, lo mismo ser el río y lo que flota, soy la luz que toma otra luz, soy la luz y lo que ilumina, soy el gran ojo en el cielo, soy el ojo, la mano el obturador, soy eso que camina, que busca, no huye, busca soy yo.

La propuesta es hacia afuera, la propuesta no es la noticia vulgar y corriente que encontrás en los periódicos locales, la propuesta no es periodismo gráfico, la propuesta es un intento de documentar desde la acera, desde el autobús, no desde el cómodo sofá de un periódico ó el aire acondicionado de la publicidad. La calle como lugar de hallazgo, el ojo como herramienta para pensar, la luz en su más amplio sentido.

El lenguaje de todos los días está gastado, cuando algo así pasa las palabras ya no dicen lo que quiero, cuando el lenguaje ha muerto no hay mas opción que reinventarlo, torcerlo hasta que, sangrante y herido, nos vuelva a decir cosas. La fotografía también es una forma de lenguaje, forzar a las cosas a volver a la vida, no al escaparate inicuo de los premios o la risa falsa de las reinas de belleza, no más la imagen edulcorada de los desnudos seudo artísticos, nada me importa el ojo ajeno, pero si la paja, dar de beber al ojo lo que no bebió el vaso.

La luz como milagro. El milagro como algo real. La voz de la luz cantando, de forma estridente, pero cantando, diciendo, haciendo. Como se hace la luz dentro del ojo, así quiero ver todo, como la primera vez, esos niños que juegan, esos viejos que dejaron de reírse, mirar para mirarse, sentir para sentirse, buscar para encontrarse o perderse, da lo mismo.

Mirar para mirarnos.

El asunto es sacudir lo sedentario, obligar al gordo interior a moverse, hacerlo ver hasta que duela el iris, exponerlo a la luz hasta que se cure o muera como un vampiro cualquiera.

Texto por Felipe Granados

Publicado por Colectivo Nómada el 18 de noviembre del 2008.

General Intergaláctico

[smooth=id:1;]

Salía de realizar una cobertura fotográfica sobre el aniversario reciente en la galería de Jacobo Karpio cuando vi pasar a un policía, lo vi rápidamente y tuve que salir corriendo para hablarle, parecía un policía de otra época.

Cuando estuve a su lado pude ver que le colgaban insignias antiguas y le pedí que me contará su historia, la que él quisiera. Su uniforme era como una obra de arte digna de ser exhibida donde Karpio, un collage de insignias y parches de cualquier tipo de autoridad hasta crear su propio uniforme digno de un hombre soñador.

Don Alvaro Angel Orozco Hidalgo se detuvo y me dijo que quería enseñarme su diploma y carnet (no se de qué) pero que no los andaba, que venía de hacerse exámenes de sangre y orina en el Calderón Guardia, que tiene una sonda y problemas en la vejiga desde hace dos años y medio, que el Calderón Guardia no encuentra solución a su problema y esto le ha traído grandes tormentos al planeta.

Luego me habló de sus entrenamientos militares en Río Frío, y de como ama no solo a CR sino a todos los países del mundo, por eso le mando a su padre, que vive en EEUU, y a la NASA una caja llena de diplomas para que todo país establezca lo mismo, policial municipal, policía de tránsito, pública, aérea e INTERGALACTICA.

Es un hombre que habla sin detenerse, casi sin respirar, que vive en un sueño. Esa tranquilidad de parar en media calle ante una desconocida con cámara, y hablarle sobre la polícia intergaláctica y los entrenamientos de la policía en el espacio, una línea de conversación tan rápida que costaba seguirle el hilo. Un personaje tan tierno que yo no dudaba en creerle nada.

Hablaba con un viejo amigo sobre como cada uno de nosotros tiene su propia versión de realidad, ¿genios? ¿locos?, uno puede recordar un sueño tan lúcidamente que este se vuelve realidad, aunque para el resto sea simplemente una alucinación. Cada vez que vuelvo a ver el reloj y son las 3:33, 4:44, 10:10, 11:11 etcétera, siento un calor en el corazón y me digo a mí misma que TODO VA A ESTAR BIEN, un invento personal de buen augurio. Encontrar una valija en la calle significa para mí llevármela, una señal de que tengo que mudarme de casa o viajar pronto, y que cuando lo haga tengo que empacar todo en esa valija encontrada. Igualmente, sentir la necesidad de salir corriendo para hablarle a un completo desconocido que le cuente a uno historias tan surreales es algo que me alegra la vida entera.

Texto por Priscilla Mora

Etiquetas:
Publicado por Colectivo Nómada el 18 de noviembre del 2008.
Colectivo Nómada | San José, Costa Rica | contacto@colectivonomada.com | Licencia Creative Commons