









“¡INDIGNAOS! Porque la peor actitud es la indiferencia. Si os
comportáis así, perdéis uno de los componentes esenciales que forman
al hombre: la facultad de indignación y el compromiso que la sigue”
Stéphane Hessel
Este ensayo se basa en el movimiento 15-M, específicamente de lo que
viví durante el tiempo que estuvo alojado en Plaza Cataluña en
Barcelona. Basado en la reacción ciudadana y sus varias protestas
pacíficas de salir a las calles a reivindicar un cambio político y
social, de aportar soluciones, o simplemente, de escuchar y ser
escuchado.
Recuerdo la primera vez que llegué a la plaza, había visto tomas en la
tv, pero nunca imaginé llegar a emocionarme tanto de lo que se dice,
la unión hace la fuerza, había mucho joven pero también montones de
personas mayores, familias, todos en varios rincones de la plaza, unos
decidiendo temáticas por hablar en las asambleas diarias, otros
formando las diversas comisiones, otros instalando sus colchones,
sleepings en lo que sería su hogar durante varias semanas…
Recuerdo muy bien estar en un círculo de gente, donde un señor ya
mayor, habló por el megáfono, y cómo dijo que lo que más orgullo le
daba era ver la reacción de los jóvenes (los cuales en España muchos
son llamados los ni ni (“ni estudia ni trabaja”), que le recordaba de
cierta forma cuando él vivió la Guerra Civil, de no bajar la cabeza y
luchar por los ideales… y simplemente tener la libertad de decisión y
opinión.
En esa plaza había de todo, diversas edades, culturas, ideologías,
pero todos unidos con un mismo fin, hablar e intentar buscar
soluciones de la situación que vive cada familia en España en la
actualidad, en resumen, más del 10% de la población está desempleada.
Otro recuerdo que tengo, fue estar caminando por mi barrio, y de
repente, escuchar una cacerolada, y ver a la gente asomada por los
balcones durante varios minutos chocando sus ollas, así fue durante
semanas, siempre a la misma hora, siempre me hacía sonreír y sacar mi
olla si estaba en casa.
El peor recuerdo que tengo, fue el 27 de Mayo, muy temprano llegó la
policía a desalojar la plaza, el siguiente fin de semana era la final
de la Champions y con esa excusa, permitieron que la desalojaran por
precaución a posibles disturbios de la celebración del Barça. La
rodearon y todo empezó… se podía sentir que algo malo iba a pasar,
pero nunca pensé a qué nivel, había mucho grito de protesta, mucha
tensión, la policía claramente esperando un “ya pueden empezar”, pero
de alguna forma uno estaba tranquilo, no hacíamos nada malo, solo
permanecíamos pacíficamente en la plaza. De repente empezaron a
correr del otro lado de la plaza más policías y nos acorralaron y
empezaron a golpear y golpear, a disparar bolas de plástico a medio
metro de distancia, vi como pegaban a tantos hasta dejarlos sangrar,
vi empujar y pegar a señores mayores, mujeres, en fin, a todo quien
estuviese delante, tomé algunas fotos, pero de repente sentí tantas
ganas de llorar de la impotencia y me realmente indignada, todo era un
caos, todos nos preguntábamos sin conocernos si ¿estás bien?… nadie
sabían bien que hacer hasta el punto que no quedaba otra más que
correr para no ser golpeado. A pesar de todo esto, la gente
permaneció y de un momento a otro, nuevamente la plaza volvió a ser
ocupada, y la policía tuvo que salir, mucha gente durmió nuevamente
ahí, siempre con la incertidumbre de si se repetiría o no. Ese día
marcó un antes y un después, e hizo que las personas alzaran aún más
sus voces, en vez de provocar el desalojo, provocaron más indignación
popular, más familias estuvieron presentes en las asambleas que se
estuvieron haciendo diariamente.
El 20 de Junio fue otra fecha clave, hubo una marcha convocada en toda
España, fue preciosa, en Barcelona, desde Plaza Cataluña hasta el
parque de la Ciutadella, no cabía nadie más, no hubo disturbios, solo
gente marchando con sus pancartas, y con sus voces, todos llenamos las
calles.
Es difícil resumir un movimiento tan amplio, pero este es mi granito
de arena de lo que viví con él, gracias a las redes sociales se pudo
abarcar la información desde un punto de vista más vivencial y no
solamente de estar al tanto de la tv, el periódico, etc… limitado a la
información que querían dar, sino que cada quien que lo vivió,
compartió un pedacito.
El movimiento ya no está en espacio físico, pero permanece en las
asambleas que se siguen dando, y varias manifestaciones, y
sobretodo en la oportunidad que nos dio de abrir nuestras mentes
y alzar nuestras voces
*** Para quienes quieran ver un poco más, hay un documental del
periodista Adriano Moran: http://www.youtube.com/watch?v=v-l3Ncj6NXM
Texto y Fotos por Sylvia Gutiérrez