Otro México



Cada quien llegó como pudo, por diferentes medios y con distintos pasados pero todos están aquí por la misma razón: una mejor calidad de vida.

Dejando atrás familia, esposas, hijos y la patria viajan indocumentados hacia el norte sin garantía de que las cosas vayan a funcionar. El largo y costoso viaje hace que muchos inmigrantes se queden en el país de destino por más tiempo de lo planeado,sin empleo fijo y sin dominio del idioma ingles como agravantes de la situacion.

Flaco cuenta cómo solía tocar guitarra en los buses públicos en México para entretener a los pasajeros. Originalmente su meta no era seguir con esto al llegar a Nueva York, pero después de meses de buscar trabajo sin éxito no tuvo otra opción.

“No tocamos en el metro porque nos gusta, sino por la necesidad, muchos somos músicos a la fuerza, aprendemos a tocar para trabajar no por que es algo que nos nace hacer.”

La jornada de trabajo termina cuando el tren se satura de gente, el grupo se va a la casa y se reparten lo ganado. El dinero lo esconden en sus cuartos, por falta de papeles para abrir una cuenta bancaria. Pero ese dinero no se queda mucho tiempo con ellos, va y viene ya que semanalmente mandan dinero a sus familias en México.

Hay muchas barreras, culturales y por ley, que hacen que muchos inmigrantes se aíslen en sus propias comunidades, donde recrean sus maneras, lo conocido ,donde se sienten seguros.

Siguiendo a esta banda de músicos por la ciudad, caminando por sus vecindarios y entrando en sus vidas, nunca se supondría que estemos en la ciudad de Nueva York, sino en alguna metrópolis en el corazón de México.

Texto por Camille Zurcher

Camille Zurcher
Publicado por Colectivo Nómada el 25 de Enero del 2010.
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